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PLANETARIOS

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Tendencias.

Tiendo a no tender y me pongo la ropa mojada.

Tendido sin posibilidad de doblarme.

Doblado, sin entender por qué tanto.

Tendido Cero???.

Me desentiendo, y es mala costumbre.

Teniendo tanto y sin embargo, qué tedio!.

En fin, será el spleen.

 

Planeta Abras.

 

(Off the post: qué libertad escribir tonterías íntimas y saber que así permancerán, ... íntimas, ya que nadie lee este blog).

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Nuevas Profesiones

Esto de las mudanzas, algo bueno que tienen, es que de pronto sacan a la luz por ejemplo antigüos textos ya olvidados... Compartir una reflexión mañanera de hace un tiempito...

ESPERADOR/A

- “No me lo puedo creer”, dijo sorprendido Gustavo, “¿no has oído hablar de él?, pues es el último grito en servicios personales, “el esperador” o “la esperadora” según se prefiera, o mejor convenga dependiendo para qué”.

- “¿Pero exactamente en qué consiste?” – preguntó intrigado Julián.

- “Muy fácil, seguro que te ha pasado mil veces, me refiero a tener que esperar, pero no cinco minutos… hablo de las veces que sabes que tienes que ir a algún sitio, y que seguro, seguro, te va a tocar estar esperando un rato, un buen rato; puede ser en el banco, en la oficina de Hacienda, en la consulta del médico, en esos grandes almacenes, donde sea. Pues este servicio consiste en alguien que espera por ti hasta el momento en que ciertamente está próximo tu turno. Es maravilloso, imagínate, te ahorras enfados, discusiones, malos rollos, … Lo único que tienes que hacer es estar cerca del sitio, más que nada para que no se te vaya a pasar tu turno. Pero vamos que puedes estar tomándote un café, o leyendo el periódico, nada comparado con soportar esas esperas que nos desesperan. Yo ya lo he usado varias veces, y el resultado ha sido fabuloso. De hecho, me han contado que les está funcionando tan bien, que incluso están pensando en ampliar el servicio poniendo en marcha una división “express”, para dar cobertura a las esperar inesperadas. ¿Qué te parece? …”

 

(Dedicado a la mujer que limpia las oficinas de la empresa vecina, y que espera, y espera, …)

Planeta JM

De óxido y de ecos

De óxido y de ecos

Hace unos meses, Planeta J. propuso un juego (Historia de una silla oxidada, 12/04/2007). Durante un tiempo le di vueltas al tema de las sillas oxidadas, los objetos fuera de lugar y los edificios abandonados y escribí unas notas. Después me olvidé. Ayer encontré las notas y escribí un post en otro sitio, sin recordar que la idea era publicarlo en planetarios. Así que, sin que sirva de precedente, voy a copiarlo. (Firmado: Planeta M)

Supongo que para la gran mayoría de gente una casa abandonada es sólo eso. Sin más.

Es más, alguien podría decir que no es ni siquiera eso, porque una casa deshabitada deja de ser un hogar. A veces no es ni tan sólo un edificio ya que pasa desapercibido, como si no exisitiera. Igual que los mendigos dejan de ser "alguien" para muchos y se vuelven invisibles.

Pero a mí siempre me sorprenden. En la era del consumismo, cuando algo no sirve, normalmente se tira sin más. Lo hacemos desaparecer. Y sin embargo los edificios deshabitados a veces se quedan ahí, sin razón de ser y en ruinas durante años e incluso décadas. Algunos transmiten tristeza, como un enorme cascarón de caracol vacío y quebradizo. Otros, si te paras un minuto y los observas, parecen desafiar al sistema.

¿Por qué una casa, una fábrica, un colegio, un pueblo entero, llenos de vida, ruidos y olores acaban abandonados?
¿Se mudaron los inquilinos? ¿Por qué razón? ¿Murió el dueño de la casa sin dejar descendencia? ¿Saben los nietos que su abuelo creció en esa casa? ¿Por qué cerró esa fábrica? ¿Fué un desgraciado accidente? ¿Cuál fué la última vez que sonó la sirena de fin de turno? ¿Sigue vivo alguien bautizado en esa iglesia hoy derruida? ¿Cuál fué la última misa?
¿Quién cerró la puerta de esos lugares? ¿Sabía que lo hacía por última vez? ¿La dejaron abierta porque ya no importaba?

Y a gran escala, ¿por qué desaparece un pueblo de los mapas?. Hace poco, leyendo Ciudad, volví a tener esa sensación de desolación casi insoportable que tenía en mis viajes en tren cuando pasaba junto a un pueblo en ruinas.

Lo que me resulta aún más desconcertante es que algunos pueblos son abandonados ya no de forma gradual (Polvoranca) sino a la desesperada. Hay decenas de pueblos sumergidos por embalses (La Muedra) y los hay que fueron desalojados a la fuerza con mentiras como que
la presa se hundía (Fayón). Otros fueron sentenciados por proyectos que nunca se llevaron a cabo (Jánovas).

Un escalofrío me recorre el espinazo cuando pienso en la posibilidad de que la casa o el pueblo donde me crié acabaran así.
Podría ocurrirle a cualquier lugar, por muy vivo que esté ahora. Procuro pensar en otra cosa y no hacer grandes aspavientos, para evitar lo que ocurrió en un pueblo muy pequeño

¿Cuál os gusta más?

¿Cuál os gusta más?

Aún queda mucho, alrededor de un año (quizá menos, quizá más), pero ya hemos empezado a hablar de nombres para nuestro próximo hijo/hija. Como sabéis, los niños adoptados ya tienen su propio nombre. Nuestra idea es, dependiendo de cuál sea su nombre de origen, añadirle otro nombre español o no. A día de hoy se nos han ocurrido estos nombres si es una niña. Nos gusta ver qué impresión produce en los que nos rodean, así que si os apetece podéis decirnos qué os parecen, cuál os gusta más, cuál no os gusta nada y eso... Evidentemente, luego haremos lo que nos dé la gana Riendo. Si fuera niño tenemos dos nombres (qué difícil nos resulta encontrar nombre para niño): Guillermo y Rubén (éste último no sé si me acaba de convencer).

Si participáis, sed sinceros. Es más divertido.

Besos!

Planeta Jv

Marvin the Martian

Marvin the Martian

Sí, amigos, se trataba de Marvin el marciano. Así que resulta que ayer fue consumada la gran gala del amigo invisible 2006 con la entrega del último regalo que faltaba; el que responsabilizaba a Planeta A como amigo excesivamente invisible de Planeta G.

Ayer lo arreglamos. Para celebrarlo, lo pusimos a trabajar en la tesis de Planeta T y de postre, nos endiñamos juntos una comida vege-biológica en un banco de la plaza de Santa Ana.

Gracias, Planeta A.

Ahora tocaría un "qué guay", o "me han jodido el mío que va ahora" (aunque esto es físicamente imposible), o...me acuerdo de Marvin cuando vino con su rayo cósmico a casa y otras anécdotas por el estilo. ¡Que no se diga que tiene una recibida fría el último regalo!

Planeta G

10 anotaciones en una molesquín que no encontraréis en ninguna guía de viajes de Colonia

10 anotaciones en una molesquín que no encontraréis en ninguna guía de viajes de Colonia

10 anotaciones en una molesquín que no encontraréis en ninguna guía de viajes de Colonia

1. Todo lo que se escriba con dos tt, acabe en vocal, o suene a español o italiano, es lo más. Así se refleja en los cientos de tiendas que se llaman "bonita", "cafetto", "la luna", "pasión por el café", "chica", "mariposa"...
2. De la misma manera, si eres español despertarás en los colonieses algo entre la amabilidad y el paternalismo, que convertirá a muchos de ellos en una especie de Santa Claus. Te hablarán deeespaaaciooo y casi querrán sentarte en sus rodillas.
3. Se ven muchos más bigotes que en España
4. Las tazas del WC son demasiado altas para alguien que mida 152 cm. (¿He oído "como en España"?. No. Definitivamente no. Más altas).
5. Es el único sitio del mundo donde abro las puertas en el sentido adecuado. Curiosamente, entiendo más el ziehen y el drücken que el tiren/empujen
6. Si pides un café au lait te traerán un baso de batido lleno de leche caliente manchada con una nube de café y espuma. Irreconocible.
7. Si te colocas delante de la catedral, tu mente será incapaz de asumir la diferencia de tamaño. Puede que tardes horas, inluco días, en volverte a sentir importante.
8. Hay pan en todas sus formas, variedades y sabores. Pero no comen pan como acompañante en las comidas. Los bollos y las tartas tienen una pinta i-n-c-r-e-í-b-l-e. Desgraciadamente, intuyo que si te comes un bollo de esos tus papilas gustativas se vuelven locas y nunca más puedes disfrutar con un simple y triste donut. Así que no caí en la trampa.
9. Hay cientos de bicicletas por la calle. Hasta ahí como en muchas otras ciudades europeas. La gente tunea sus bicis a conciencia. Bien. Muchas están sin atar porque son robadas. Sí. O más bien "liberadas". La gente las coje para ir a algún sitio y las vuelve a dejar en otro. Sin problemas. En una ciudad como esa, si te roban la bicicleta siempre
la puedes volver a encontrar al doblar la esquina.
10. En los parques hay cuervos no gorriones. Cuidado con tirar miguitas de pan.

 

Planeta M. 

Un pueblo, un queso, camiones.

Un pueblo, un queso, camiones.

No es un pueblo bonito. Tiene una iglesia, grande. Un castillo en lo alto de una colina, derruido. Y una carretera recorrida por enormes camiones que van de Toledo a Mora. Algunos, incluso, encuentran motivos para hacer el camino a la inversa.

Un pueblo que desperdiga a sus viejos en dos fuentes y tres bancos. Y las viejas se asoman detrás de las pesadas cortinas toledanas. Pocos niños, un puñado de perros y calles vacias. Casi un mercadillo los miercoles, y viejos desperdigados.

No es gran cosa Almonacid de Toledo, aunque tenga castillo. Mas bien es muy poca cosa. No tiene de casi nada, y uno de los dos bares, el del "Jose" cerró hace meses.

Pero este pueblo tiene un secreto: una familia, que con inteligencia, ha puesto dos mil ovejas en una finca y tres queseros en una quesería. Y con esta simple distribución desparraman queso por los paladares de los viajeros. No es un queso cualquiera, es una maravilla de queso. Queso para adultos y para niños. Queso manchego para pobres, que apuran el corte hasta casi rozar la corteza con el cuchillo. Un queso, en fin.

Pero la gran maravilla es que esta familia hace el queso para algunas gentes muy particulares. Lo hace para los comerciales, los viajantes, los representantes. Para que prueben su queso. En el coche, aparcados junto a la carretera, oyendo el ruido de los camiones y observando las calles vacias. Y para que el sol caliente sus caras a traves de las lunas de sus coches mientras saborean el queso de su pueblo. Y así, estos notarios, lo cuenten en Mora, o en la capital: Toledo. Y si me apuras en Madrid, no estaría mal.

Que hablen de su queso, y de Almonacid de Toledo, claro. Y del castillo derruido que solo vale una peseta. Muy listos. Si Señor.

Planeta D

 

Me muero cuando me dice "papá" y luego pone su dedito delante de sus labios y hace "shhhhhhhhh".

Planeta Jv

Planeta Tierra

Planeta Tierra

He leído esto y me lo he pasado pipa.

No apto para los que se agobian con cosas como (voz de woody en Annie Hall) "El universo se expande..."

Una recomendación de Planeta G.

Lugares Comunes (I)

Lugares Comunes (I) TEMA DE HOY: VIAJES EN COCHE (AÑOS 80)

La bolsa de plástico convenientemente preparada por si el mareo "progresa" y no hay tiempo suficiente para detenerse en el arcén.


Vías de doble sentido separadas por línea continua y discontinua alternativamente. Dos coches seguidos te dan las luces (es de día), avisándote solidariamente de que al doblar la próxima curva se encuentra agazapado un coche de la guardia civil.


Un puesto de melones.


Un calor de mil diablos, las ventanas bajadas y la avispa, que por supuesto, hace su aparición consiguiendo el desasosiego de la totalidad de los presentes.


Pocas gasolineras, el coche en reserva, y la duda de si esta vez sí va a ser en la que te quedas tirado.


Adelantando un camión que llevas tragándote 15 minutos, en un espacio escaso y llegando a una curva de escasa visibilidad; las revoluciones por las nubes, el índice de vibración superior al de tres lavadoras en proceso de centrifugado.


Otro puesto de melones. En éste me ha parecido ver que también tenían miel. Podíamos haber parado.


La botella de agua, que convierte la palabra "refresco" en una cruel ironía.


Un autoestopista hippie anacrónico. La mala ortografía de su cartel no aumenta sus posibilidades de éxito.


Mucho que ver: una casa rústica junto a la carretera con un "Se vende" pintado a brochazos sobre la fachada, un cartel de coca-cola amarillo por el sol y el paso del tiempo, vaquitas, un avión con su estela, un auto con caravana y matrícula francesa, una matrícula capicúa, un gilipollas haciendo zig-zag, un...


Planeta G

de pesadillas y plañideras

de pesadillas y plañideras

Tres coches de excursión. Voy en uno de ellos. Un paisaje nevado idílico: cascadas de hielo y musgo.
Disfrutamos del silencio de un día de nieve por la mañana temprano, cuando casi no hay nadie despierto. Desde el coche veo un cartel que indica que hacia la derecha se va a "Estado de coma". Sonrío, y cuando alguien sentado a mi lado me habla noto que algo no va bien. Los sonidos están atenuados, como con sordina. Como cuando metes los oídos debajo del agua en la bañera. Y quien ha hablado se da cuenta de repente de cómo han sonado sus palabras. Después un incómodo silencio absoluto y la certeza de que algo muy extraño está ocurriendo en ese instante. Un miedo mudo, pues las palabras se extinguen en los mismos labios. Y, de repente, algo asfixiante se cierne sobre nosotros, como un puño que atrapa a un insecto.

Y ¡hop! otra vez más, justo cuando el tema se pone feo, aparezco en la enorme y antigua casa victoriana llena de puertas, con sombras de perros por los pasillos. Desde que era pequeña mi subconsciente me lleva hasta allí muchas noches cuando siento miedo. Y no es que el sitio sea muy tranquilizador, pero de alguna manera se que allí estoy segura. Una especie de refugio donde tomar aliento cuando las pesadillas arrecian.

Es sorprendente lo que la mente puede hacer. Lástima que sólo funcione cuando estoy en el territorio del Señor de los Sueños, porque sería muy útil poder hacer un paréntesis en algunos momentos.

Imaginaos la situación . Planeta D y yo, los dos en el sofá por la noche. Él profundamente dormido en el sofá. Yo leyendo cómics, a sus pies. De repente, sin abrir los ojos, me regala el siguiente monólogo, alto y claro:

"Mueren. Mueren todas.
Las primeras mueren.
Todas mueren.
Lloran.
Lloran las plañideras."

Todavía me dura el susto.

Planeta M.

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10 hábitos de los que soy escasamente consciente

1. Cuando leo un libro, del tipo que sea, siempre me doy cuenta cuando paso por la página 69.


2. Creo que no me equivoco si digo que hasta hace relativamente poco, todos los días (en invierno, de vacaciones...), en algún momento, me acordé de Michael Jackson.


3. Las veces que he practicado meditación, hay dos o tres imágenes (casuales, azarosas, pero siempre las mismas), que acuden a mi espacio mental. Al principio me irritaba esa "compulsión". Luego me di cuenta de que todo lo que tenía que hacer era esperar a que llegaran, y saludarlas con curiosidad y simpatía, como quien se cruza con un vecino todas las mañanas.


4. Cuando por fin llego a casa con muchas muchas ganas de orinar, me descubro haciéndolo con un brazo apoyado en la pared.


5. Todos los días, desde hace dos años, tarareo, al menos mentalmente, las oportunidades de AC.


6. Cuando como, suelo dejarme para el final lo que más me gusta o lo más novedoso,  la textura distinta... es el llamado "efecto copa danone" con el famoso túnel y la nata intacta al final.


7. La mayoría de veces que voy a un restaurante, lo primero que hago es visitar el baño aunque no tenga una necesidad real. Supongo que es algo así como reconocer el territorio, hacerlo mío. También creo que hay algo de buscar un espacio de intimidad, de estar conmigo mismo antes de exponerme a los demás. Ahora me doy cuenta de que cuando voy a comer solo raramente lo hago.


8. Hasta el momento nunca he necesitado gafas; sin embargo, de adolescente, si veía una película o me fijaba en algo atentamente y por un momento me imaginaba a mí mismo, como si otra persona me estuviera observando, lo hacía siempre, no se por qué, utilizándolas.


9. Un día me di cuenta de que en la mayoría de las fotos de grupo que me he hecho en mi vida salgo en un extremo.


10. Siempre que me cruzo con un cura con alzacuellos pienso: "un cuervo", y me da un leve escalofrío que exagero un poco. Si son monjas de negro pienso en batman.


Hay muchos más; algunos se pueden contar, otros no.


Planeta G



haiku para la tarde del domingo (en miércoles)

La poesía
difumina el tiempo.
Ya no soy joven.

Planeta G
(el turno es tuyo, Planeta C)

en luces rojas

4am. Estás lejos de todo. Lo único que puedes hacer es intentar dormir.

 

Tú sabes que no es, precisamente, una opción disponible.

 

G, planeta G

Ayer me dijo... "mira papá, un mono". ¿Qué es lo que nosotros no vemos y ellos sí?

Ayer me dijo... "mira papá, un mono". ¿Qué es lo que nosotros no vemos y ellos sí?

Uno...dos...tres...cuatro...cinco...siete...ocho...nueve... Y DIEZ!!

(Con año y medio Alicia cuenta del uno al diez, sin el seis... ¿qué pensáis? ¿Será un angel que ha venido a combatir el mal?)

Nuevo plano para el Metro

Nuevo plano para el Metro Ayer pedí un plano del metro. Están agotados, me dijo la señora detrás de las gafas. Tarde, pensé. Van a cambiar el plano. Se va a parecer al de Londres. Líneas horizontales y verticales. Ni una oblícua. Decía la información que será más fácil de entender y que sabrá manejarlo desde un niño a un anciano. Ah, pues vale. Nunca le vi dificultad al que todavía manejamos, pero bueno, si ellos lo dicen... Los ingleses también eligieron esa modalidad; será que son más listos. Lo que no me gusta es que ya no concide con el mapa geográfico de la ciudad. La posición y las distancias ya no son reales. No me gusta la idea. Abro el debate (y de paso, os casco una foto).

CORAZURNO

CORAZURNO

Planeta T

Historia de una silla oxidada. Capítulo 1.

Historia de una silla oxidada. Capítulo 1.

Lo último que he puesto en Flickr es una serie de una silla oxidada que me encontré en el campo que hay detrás de mi barrio. Se me ocurre algo. ¿Alguna vez jugasteis con un palo de escoba a inventaros posibles transformaciones? Un paraguas, un catalejo, un remo, una guitarra eléctrica... Desde que hice las fotos, sin pensar mucho, ando dándole algunas vueltas al tema... creo que esconde algo interesante. Una silla, en un campo perdido, supuestamente colocada para contemplar algo, o para descansar... pero no puede ser, está vieja, oxidada... aunque ahí sigue... Se me ocurre un juego. ¿Jugamos a algo con esta silla? ¿Jugamos a "a ver qué me sugiere"? Una reflexión, un comentario graciosete, un poema (noto como la piel de Clara se empieza a poner de gallina Riendo cuando ha leído eso), un relato... whatever.

A mí se me ha ocurrido una primera cosa. ¿Por qué no me senté en ella? No fue por miedo a que alguien me viera a lo lejos, ni por si acaso me teletransportaba a la Edad Media en tiempos de un rey malísimo y una pobre campesina con un padre a punto de morir. Ni siquiera fue por miedo a manchar mis vaqueros de óxido o a que se me enganchara un alambre destrozando uno de los pocos pantalones que habitan mi armario. No fue por nada de eso. Es que ni siquiera se me ocurrió. Cierto es que el tiempo no acompañaba... hacía un frío de película y en cualquier momento iba a caer un chaparrón del diablo. Ojalá me hubiera sentado, porque está claro que esa silla es mágica. Y ayer me fue revelado su poder, de repente, en un duerme-vela típico de la línea 10 del metro de Madrid a las 5 de la tarde. Sientate en esa silla, espera unos segundos y... guaaaau... estás empezando a escuchar una conversación... al principio lejana, pero se va a acercando, el volumen va subiendo... cada vez es más nítida. Efectivamente, parece una conversación, pero es curioso. Sólo estás escuchando la voz de uno de los conversadores. Es una voz de hombre y dice algo sobre las patatas a la riojana... Madre mía, lo estás oyendo como si estuviera a tu lado, casi encima de ti.... Te levantas sobresaltado de la silla. Silencio, frío, algo de viento, Teo sigue husmeando entre matorrales. No hay nadie. Miras la silla. Me cago en la puta, me he llevado un montón de óxido. Pero bueno, qué más da. Esto es acojonante. Te vuelves a sentar y cierras los ojos. Va llegando la voz... pero esta es otra... ¡es de mujer! Se acerca, se acerca... cada vez más cerca. Planeta Jv

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A veces, te das de narices con lo inexplicable. No me refiero a enigmas paranormales , ni al más allá, sino a pequeños misterios del más acá, que no por ello son menos intrigantes. Sí, esos fenómenos domésticos para los que no parece haber una explicación. ¿Alguna vez se os ha perdido algo más allá de toda lógica?. Por ejemplo: estáis utilizando algo, por lo que sabéis dónde está. Pero un momento después es como si dejara de estar ahí. Tampoco está en ningún otro lugar por donde hayáis pasado.

Y entonces empieza la paranoia: no es posible haberlo perdido en la calle porque lo has visto después. Sólo se te ocurren 2 sitios más, así que lo compruebas... pero tampoco. Lo necesitas, así que lo buscas. A medida que pasa el tiempo lo buscas en sitios cada vez más raros, en donde hace 20 minutos ni se te habría ocurrido mirar. Donde no buscarías si no estuvieras rozando ya la desesperación. Se te acaban las ideas. Impotente, miras 5 veces en el mismo sitio. Repasas mentalmente todos tus pasos una y otra vez, llegando al mismo lugar... donde, como hace un momento, sigue sin estar. Así que supones que hay un paso que te has saltado sin darte cuenta, un lugar donde no has mirado. Lo buscas en tu mente, pero no lo hay. Debe haber una explicación lógica pero no la encuentras.

Antiguamente la gente se refugiaba en las supersticiones o los mitos cuando había que darle una explicación a algo que no comprendían. Si no llovía cuando debiera, los dioses estaban enfadados y había que hacerles una ofrenda. Si no encontrabas algo, los duendes lo habían escondido. No te solucionaban el problema, pero al menos, en ocasiones, te libraban de la culpa. Pero hoy ¿qué te queda?. Sólo la resignación y la simple desesperación.

Por cierto, lo que perdí eran unas gafas. Aparecieron 3 días después en un lugar totalmente inesperado, justo después de un ruego desesperado (casi sollozante) en voz alta. Me las puse, dí las gracias muy bajito, y decidí no darle más vueltas, por mi salud mental. Los grandes miopes (y los "medio-miopes") nunca entenderán cómo puede alguien (un... ¿"mini-miope"?) perder las gafas. No saben la suerte que tienen de no poder extraviarlas.

Planeta M.

Hagamos como que no existe

Hagamos como que no existe

En cada ciudad, en cada pueblo, hay uno. Todos sabemos que ese infierno existe y sabemos qué es lo que ocurre en él, pero hacemos como que no. Por descontado nos negaríamos rotundamente a entrar en uno de ellos. Pero ahí están. Desde hace mucho tiempo. Y seguirán estando. Vi un video de uno de ellos y os aseguro que es de las imágenes más horribles que he visto nunca. Por supuesto que eso no se puede enseñar en los colegios. ¿Por qué? No lo tengo muy claro. ¿Por que está mal? Me huele que algo tiene que ver... aunque la mayoría lo negará. Cuando era chiquitito y vivía en Algorta (Bilbao), la manzana que había enfrente de nuestro bloque albergaba uno de ellos. Me fui de allí con cinco o seis años y la imagen es un poco vaga, pero sí recuerdo que en el exterior, en el centro de una especie de jardín con hierba y matorrales, había una pequeña estatua metálica de un animal. No sé si un cerdo o una cabra. Creo que era una cabra. En aquel momento los ojos de un niño se alegraban al ver una estatua de alguien-algo que aparecía también en los cuentos de tapas de cartón. Pero según pasaban los años al recuerdo de aquel lugar se le fueron añadiendo pequeñas informaciones que me revelaban qué era en realidad aquello. Que me mostraban la cruda realidad. Y aquel edificio de muros de ladrillo se ha ido volviendo con el tiempo en mi mente más gris, más sucio y muy tenebroso.

Sólo me gustan dos mataderos. Uno es "Mi matadero clandestino", de los Piratas. Y el otro es el que hay pegadito a la M-30. Éste me gusta porque las naves son preciosas, porque lo van a convertir en un centro artístico y porque jamás lo he visto funcionando. Lo que menos me gusta es el nombre que le van a dejar: Matadero Madrid. Pero si un lugar que se concibió para dar muerte se va a convertir en un espacio de encuentro y canto a la vida, entonces me alegra.

Planeta J

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